Artículo de
Sarah Romero publicado en la web de National Geographic, sección Historia, el
20 de noviembre de 2025,
“Un equipo
de arqueólogos liderado por la Università Ca’ Foscari Venezia, en colaboración
con la Université La Manouba (Túnez) y la Universidad Complutense de Madrid, ha
desenterrado lo que ya se considera uno de los complejos industriales
más impresionantes de la antigüedad: un torcularium romano con doce prensas
de viga, localizado en Henchir el Begar, en la región tunecina de
Kasserine. En esta región se encontraba, hace casi 2000 años, la ciudad
romana de Cillium y en el siglo III d.C., llegó a desplazar a Hispania como
principal proveedora de aceite a la ciudad de Roma.
Este colosal
descubrimiento sitúa esta instalación como la
segunda más grande del Imperio romano dedicada a la producción de
aceite de oliva. Y es que para los romanos, el aceite de oliva era mucho
más que un ingrediente para cocinar; era esencial en la medicina, en el
deporte, el aseo personal e incluso como combustible para lámparas. Su
producción y comercio eran pilares de la economía imperial, y la provincia
romana de África se convirtió en una de las principales proveedoras para
la ciudad
de Roma.
Según
explicó el profesor Luigi Sperti, codirector del proyecto y director del Centro
de Estudios de Arqueología Veneciana (CESAV), “esta misión ofrece una visión
sin precedentes de la organización agrícola y socioeconómica de las
fronteras africanas del Imperio romano”.
El yacimiento de Henchir el Begar, identificado con el antiguo Saltus Beguensis,abarca unas 33 hectáreas en el macizo de Jebel Semmama, cerca de la actual frontera con Argelia. Este paisaje con escasas precipitaciones y clima continental ofrecía condiciones climatológicas ideales para el cultivo del olivo, un recurso muy importante para la economía del imperio; el entorno no hizo sino impulsar la agricultura y el comercio.
El complejo
está dividido en dos sectores principales: Hr Begar 1, que
alberga el torcularium con
doce prensas de viga, considerado el más grande de Túnez y el segundo del
Imperio y Hr Begar 2, que contiene una segunda instalación con ocho
prensas, también de grandes dimensiones. Ambas estructuras funcionaron
de forma continua entre los siglos III y VI d.C., lo que demuestra una
sorprendente estabilidad productiva a lo largo de los periodos romano, vándalo
y bizantino.
“Analizar la
producción, la comercialización y el transporte de este producto a tan gran
escala representa una oportunidad excepcional para combinar investigación,
valorización y desarrollo económico, lo que confirma la importancia de la
arqueología como campo de excelencia en nuestra universidad”, apunta el
experto.
“Analizar la
producción, la comercialización y el transporte de este producto a tan gran
escala representa una oportunidad excepcional para combinar investigación,
valorización y desarrollo económico, lo que confirma la importancia de la
arqueología como campo de excelencia en nuestra universidad”, apunta el
experto.
Los
arqueólogos también descubrieron un sofisticado sistema de caminos, viviendas,
cisternas, zonas de almacenamiento y molinos de grano, lo que indica una
planificación rural increíblemente organizada. Gracias a la tecnología de georradar,
los expertos han podido mapear estructuras aún enterradas, incluyendo un
“vicus” rural donde residían los colonos (y quizá población local).
Entre los
objetos que se han encontrado en esta excavación hay un brazalete
decorativo de cobre y latón, un proyectil de piedra caliza blanca,
posiblemente usado en prácticas defensivas o de caza, fragmentos de esculturas
arquitectónicas y partes de una prensa romana reutilizadas en un muro
bizantino, como muestra de la adaptación de civilizaciones a lo largo del
tiempo, ya que este lugar estuvo continuamente habitado durante siglos.
Cooperación
internacional
La misión
arqueológica comenzó oficialmente en 2023 bajo la iniciativa de Samira Sehili
(Université La Manouba) y Fabiola Salcedo Garcés (Universidad Complutense de
Madrid). La incorporación del profesor de arqueología clásica Luigi Sperti de
la Universidad Ca’ Foscari, con el respaldo del Ministerio de Asuntos
Exteriores de Italia, ha consolidado una exitosa colaboración científica entre
Túnez, España e Italia centrada en la “arqueología de la producción”.



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