Artículo de
Judith Vives, publicado en la web “Historia” de National Geographic, el 11 de
enero de 2026.
“Los
antiguos romanos no eran ajenos al lujo, y muchas
piezas que nos han llegado de esa época nos lo confirman. Un buen ejemplo lo
encontramos en las diatretas, unas bellas copas de
cristal que sin duda eran símbolo de estatus y riqueza.
Conocidas
también como copas de jaula, estos objetos nos siguen fascinando
hoy en día por el virtuosismo técnico de los artesanos romanos
que trabajaron el vidrio. Son copas frágiles pero con
una decoración compleja, por lo que eran un objeto de lujo.
Durante
mucho tiempo se ha creído que eran piezas creadas por artesanos
anónimos. Sin embargo, una investigación
reciente de la arqueóloga e historiadora del arte de
la Universidad Estatal de Washington, Hallie Meredith,
ha revelado ahora la firma oculta de las diatretas.
Las diatretas son vasos
de vidrio de lujo de la Antigüedad tardía. La mayoría están fechadas
entre los siglos III y VI d.C. y todas ellas presentan una
estructura parecida.
Cuentan con
un vaso interior completamente funcional rodeado por una retícula
exterior calada, que se une a parte interna mediante pequeños puentes
horizontales de vidrio. Esta curiosa estructura crea un bonito efecto,
dando la sensación que es un recipiente suspendido dentro de una jaula
geométrica. De ahí el nombre de copas de jaula con las que también se las
conoce.
Quizás en la
época romana eran comunes, pero hasta nuestros días solamente han llegado un centenar
de ejemplares. Las que conservamos están, en un 70%, realizados
íntegramente en vidrio, sin añadidos metálicos. Y este detalle ya
nos puede indicar por qué no se conservan más y por qué estaban
consideradas piezas de lujo.
Un
trabajo de precisión
Cada copa se
realizaba a partir de un único bloque macizo de vidrio, que
luego era tallado en frío durante semanas, meses o incluso años.
A diferencia
del vidrio más común, no se soplaban sino que se
esculpían, una técnica extrema que requería de una gran precisión por parte
de los artesanos romanos.
Desde que se
han estudiado las diatretas, a partir del siglo XVIII, los expertos
han creído que los símbolos abstractos que muestran las copas
son únicamente decorativos.
En ellas se
pueden ver detalles como cruces, hojas, rombos, formas híbridas, etc, que se
colocan sobre o junto a inscripciones con buenos deseos,
como Bibe multis annis (“Bebe y vive muchos años”), Vivas
feliciter, entre otras.
Generalmente
se ha considerado que estas marcas no tenían más función que embellecer las
copas.
Marcas de
taller
La
aportación decisiva de la investigación realizada por la especialista Hallie
Meredith ha revelado una novedad. Y es que las marcas quizás
tenían otra función además de decorar, la de identificar los artesanos.
Meredith comparó
los símbolos de distintas diatretas conservadas en museos europeos y
estadounidenses e identificó patrones claros. Por ejemplo, que se repiten
símbolos en piezas formales y epigráficamente muy similares. También
que existe una distribución geográfica coherente, con motivos que
se concentran en determinadas regiones.
Finalmente,
ha llegado a la conclusión que estos motivos se planificaban desde
el inicio, pues al tallarse a partir de un bloque sólido, el símbolo debía
formar parte del diseño original y no añadirse al final.
Logotipos
a la antigua
Y todo esto
la ha llevado a una conclusión: que los signos funcionan como
una escritura imagística, una forma visual de identificar el taller productor
de las copas. Dicho de manera moderna, serían algo parecido a nuestros logotipos,
pero en versión antigua.
Para llegar
a esta conclusión, la autora del estudio ha analizado algunas de las copas
diatretas más importantes que se conservan, como las de Colonia o
la de Autun.
Las copas
de Colonia
En Colonia existen dos
diatretas casi idénticas que comparten el mismo símbolo y una
inscripción parecida en la que se invita a beber y vivir muchos años.
Una tercera
copa hallada en una colección privada presenta las mismas características, por
lo que se cree que salieron del mismo taller.
Meredith
también ha identificado motivos recurrentes en áreas concretas, como por
ejemplo, formas de hoja o rho en ejemplares de Montenegro y Hungría,
un símbolo de doble cornucopia en Autun (Francia) o un
estaurograma comparable aparece incluso en una lámpara de plata romana, lo que
sugiere un lenguaje visual compartido entre distintos soportes de lujo.
En el caso
de la copa de Autun, además, se han encontrado restos de ámbar gris, una
sustancia carísima que se cree se usó para reparar la copa. De nuevo, la autora
cree que el sello del taller garantizaba calidad, prestigio y permanencia.”

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