Aparece un Foro Romano de Barcelona de hace 2.000 años bajo un hotel de la ciudad

 


Artículo de Sarah Moreno, publicado el 9 de marzo de 2026 en la web HISTORIA de National Geographic

Barcelona es una ciudad construida sobre” ciudades. Donde hoy suenan maletas de ruedas y hay terrazas por doquier, late todavía la retícula de Barcino, la colonia fundada en tiempos del emperador Augusto y ha vuelto a nuestro presente con el inicio de las obras en el Gran Hotel Barcino dentro del edificio histórico de Casa Requesens cuando pretendían instalar un ascensor.

Lo que comenzó como una obra rutinaria terminó convirtiéndose en uno de los hallazgos arqueológicos más importantes en décadas en la capital catalana: un pavimento de grandes losas de piedra de Montjuïc, fechado entre el 15 y el 10 a. C., que formaría parte del foro romano, el corazón político, religioso, administrativo y comercial de la Barcelona romana.

El elemento estrella es un pavimento de unos 42 m² construido con losas rectangulares enormes. Algunas alcanzan hasta 149 cm de largo por 118 cm de ancho, con un grosor de entre 18 y 35 cm. No es una solería doméstica, sino una estructura urbanística diseñada para impresionar y durar.



Los arqueólogos creen, además, que se trata del 'pavimento fundacional', porque no hay construcciones anteriores debajo, de ahí que los expertos lo hayan calificado de hallazgo único que obliga a repensar la disposición del centro cívico romano.

Las ciudades romanas se organizaban en torno a dos ejes: el cardo (norte-sur) y el decumanus (este-oeste). Hasta ahora se había asumido que el foro de Barcino seguía una determinada alineación relacionada con el cardo y con el entorno de la actual Plaça Sant Jaume y el Palau de la Generalitat; pero este pavimento cuenta otra historia.

La orientación de las losas -paralelas al decumanus y perpendiculares al cardo- sugiere que el foro estaría dispuesto en otra dirección, como si alguien hubiera rotado el plano 90 grados. Es decir, no solo es llamativo el hecho de que haya aparecido un fragmento original del foro romano, sino que aparece en una posición que obliga a recolocar mentalmente todo el conjunto. Y explica perfectamente por qué otros descubrimientos de muros o pavimentos, parecían 'contradecir' el diseño aceptado. Es una sorpresa, pero estas baldosas obligan a corregir paneles y mapas.

La historia del hallazgo es casi cinematográfica. Las obras de ampliación del hotel habían empezado con la idea de abrir un hueco para un ascensor. Se realizó una intervención preventiva y, a unos 2,5 metros de profundidad, aparecieron las losas perfectamente alineadas. Y ahí comenzó la gran excavación, de alrededor de 80 m², un trabajo que se extendió durante años.

Los expertos han tenido que llevar a cabo fases de consolidación estructural del edificio gótico (incluida la instalación de micropilotes para garantizar seguridad) conforme iban avanzando en su descubrimiento, ya que quedó claro desde el comienzo la importancia del pavimento que se encontraba bajo el famoso hotel que adaptó el proyecto para conservar el patrimonio histórico. Es más, la intervención fue supervisada por autoridades culturales, pero financiada por el Gran Hotel Barcino.

Junto al pavimento se documentó una estructura de hormigón romano y, cerca, dos pozos de unos 2,6 metros de profundidad, conectados por un sifón. Se trata de un sistema hidráulico que permite el paso del agua aprovechando diferencias de presión y gravedad. Y es que, en un foro, el agua no era únicamente un bien útil, también formaba parte de la escenografía (fuentes, elementos ornamentales, limpieza...).

Los expertos han tenido que llevar a cabo fases de consolidación estructural del edificio gótico (incluida la instalación de micropilotes para garantizar seguridad) conforme iban avanzando en su descubrimiento, ya que quedó claro desde el comienzo la importancia del pavimento que se encontraba bajo el famoso hotel que adaptó el proyecto para conservar el patrimonio histórico. Es más, la intervención fue supervisada por autoridades culturales, pero financiada por el Gran Hotel Barcino.

Además, se recuperaron más de 150 fragmentos de mármol importado, procedentes de lugares como Carrara, regiones de Grecia, islas del Egeo, Anatolia e incluso Egipto, lo que revela conexiones comerciales, capacidad económica y una Barcino que quería presentarse como una ciudad romana auténtica, con materiales dignos de una élite urbana.

Posteriormente, tras el declive del foro, el lugar se transformó con fases de tardoantigüedad, estructuras domésticas, modificaciones medievales y modernas, de ahí que se haya encontrado también un silo de unos 3.000 litros, construido aprovechando el hormigón romano, que conserva su forma original, así como hasta 58 monedas de distintas épocas (tardo-romanas, carolingias y sarracenas), evidenciando que el lugar siguió vivo, útil y moldeado por las distintas sociedades durante siglos hasta terminar convertido en cimientos invisibles de un hotel contemporáneo.

¿Se podrá visitar? Sí, pero con matices. El espacio quedará integrado dentro del hotel propiedad del Grupo Gargallo, por lo que habrá visitas guiadas periódicas coordinadas con el Ayuntamiento, ofreciendo la oportunidad de pisar sobre el mismo suelo que pisaron los habitantes de Barcino hace dos milenios.”

La nave romana desenterrada en Palma por un temporal se hundió cargada de vino, aceite y salsas

 



Artículo de Vicente G. Olaya, publicado en el diario “El País” el pasado 0 de febrero de 2026.

 “En 2019, un fuerte temporal marítimo desenterró un pecio del siglo IV d. C. a solo 65 metros de distancia de la playa de Ses Fontanelles (Mallorca). Así, a dos metros de profundidad, se hicieron visibles los restos de una embarcación de 12 metros de eslora y cinco de manga que transportaba en dos niveles 320 ánforas perfectamente conservadas. Seis años han tardado los arqueólogos en descubrir quiénes fletaron aquel barco que naufragó próximo a la costa balear, qué productos transportaba, de dónde partió y hasta cuánta gente participó en el etiquetado de los envases. El estudio Epigrafía anfórica del pecio tardorromano de Ses Fontanelles (Mallorca) califica el hallazgo de “extraordinario, pues nunca hasta ahora se había encontrado un pecio con el material in situ en un estado óptimo de conservación que ofreciera la posibilidad de estudiar el cargamento anfórico engranando múltiples piezas, que normalmente nos llegan fragmentadas y dispersas en los yacimientos subacuáticos”.



Aseguran los redactores del informe ―Piero Berni, Antònia Soler, Darío Bernal, Miguel Ángel Cau, Enrique García Riaza, Jaume Cardell, Carlos de Juan y Sebastià Munar― que la “asombrosa integridad de los materiales en la bodega de la embarcación y el alto porcentaje de inscripciones pintadas preservadas en las ánforas ha posibilitado que podamos reconstruir con bastante detalle cómo se organizó el cargamento y cuántos o quiénes fueron los propietarios de las diferentes partidas de ánforas”.

El grupo de trabajo multidisciplinar ―formado por miembros del Institut Català d’Arqueologia Classica, Consell de Mallorca, de las universidades de Illes Balears, Barcelona, UNED, Valencia y Cádiz― revela que las ánforas fueron clasificadas y etiquetadas por, al menos, siete personas. Se han recuperado sorprendentemente 84 inscripciones, a pesar de los 16 siglos que la tinta empleada ha permanecido en contacto con el agua salada.

Los textos hacen referencia a productos como “flor de liquamen” (una especie de salsa de pescado), aceite (virgen de oliva, virgen extra y oleum dulce para el culto religioso), y vino del sureste peninsular. Además, el análisis químico de los residuos orgánicos adheridos a las paredes interiores de algunas ánforas de fondo plano han permitido identificar componentes relacionados con derivados de la uva, frutas y aceitunas.

 


El cargamento anfórico, que partió de Carthago Spartaria (Cartagena), fue responsabilidad de dos comerciantes llamados Alunnio y Ausonio, posiblemente empleados de la familia Flavia, cuyo nombre aparece también en los tapones de algunas ánforas. Estos tapones tenían impreso un crismón o monograma formado por las dos primeras letras griegas del nombre Cristo.

Los crismones se comenzaron a utilizar en monedas y estandartes romanos a partir del Edicto de Milán, en el año 313, cuando el cristianismo deja de ser perseguido y se establece la libertad religiosa en el imperio. Pero además, los arqueólogos encontraron en 2024 una moneda en la carlinga ―o a cavidad donde se asentaba el mástil de la embarcación― fechada en el año 320 y procedente de la ceca Siscia (moderna Sisak, Croacia). Como no se han encontrado reparaciones significativas en las tablas de la embarcación, los expertos consideran en su estudio, publicado en la revista Archivo Español de Arqueología, que el barco se hundió poco después de ser botado, a mediados del siglo IV.

Las ánforas de las salsas fermentadas de pescado llevaban escritos tanto la tara del recipiente como el peso neto del producto envasado. Esto respondía, dice este estudio que se enmarca en un proyecto mayor denominado Arqueomallornauta, “a un estricto control sobre la mercancía para evitar la falsificación o manipulación de lo declarado sobre el producto embotellado” ante los recaudadores de impuestos de la Administración. Y es que cada una de las piezas pasaba por las manos de dos personas, una primera pesaba el envase y la otra, una vez relleno, toda el ánfora.

 

Los expertos creen que la embarcación “combinaba el comercio privado de mercancías (los productos de Alunnio y Ausonio) con otro anónimo (sin inscripciones nominales) que tenía un trasfondo público. Esta combinación, donde parece converger lo público con lo privado en un transporte marítimo mixto, no había podido documentarse hasta ahora con semejante claridad en un pecio romano”.

Por eso, los autores creen que “la epigrafía anfórica del pecio de Ses Fontanelles no solo abre nuevas vías de investigación histórica, sino que también plantea interrogantes significativos sobre la economía y el tráfico marítimo de la Cartaginense en este período tardorromano”.

Piero Berni, director de la investigación, adelanta a EL PAÍS que “este año se procederá a la extracción del casco de la embarcación, posiblemente la mejor conservada de todo el Mediterráneo, un proceso complejo del que esperamos obtener grandes novedades científicas”.”

 

El único refugio romano dentro de una cueva de España está en la Región de Murcia y así puedes visitarlo

 

                                                    entrada a la cueva
 

Este es el título de un artículo de Alba Verdú (https://www.laverdad.es/planes/unico-refugio-romano-dentro-cueva-espana-region-20260223220859-nt.html) publicado en el diario “Las Verdad” de Murcia el pasado 21 de marzo de 2026.


                                                                 bajada a la cueva

La visita a esta cueva debería ser una obligación para todos los murcianos por la impresionante muestra de pinturas rupestres a nuestro alcance. Si además eres de los que admiramos la huella que ha dejado Roma en nuestro país, este es un sitio desconocido y sorprendente: un hábitat romano en una inmensa cueva que por ahora parece ser único en España.



Estos son los vestigios del asentamiento romano de la cueva. Según la información facilitada por mi buen amigo Joaquín Salmerón, director del Museo Siyasa en Cieza, se trataría de dos construcciones superpuestas. Según los materiales hallados, dichas construcciones datarían de mediados s.III d.C la primera ocupación y finales del s.III/ principios s.IV d.C. la segunda.

lucernas
Estos son algunos de los elementos encontrados en la cueva y que están expuestos en el Museo Siyasa de Cieza.

Osculatorio (removedor de preparados y perfumes y sonda para exploraciones

cuchillo de hierro


La visita al Museo Siyasa merece el desplazamiento, entre otras cosas, por la magnifica reproducción de varias casas de los restos del poblado Medina Siyasa.

Diatretas: las copas de lujo de Roma que escondían el sello de su taller

 

 


Artículo de Judith Vives, publicado en la web “Historia” de National Geographic, el 11 de enero de 2026.

“Los antiguos romanos no eran ajenos al lujo, y muchas piezas que nos han llegado de esa época nos lo confirman. Un buen ejemplo lo encontramos en las diatretas, unas bellas copas de cristal que sin duda eran símbolo de estatus y riqueza.

Conocidas también como copas de jaula, estos objetos nos siguen fascinando hoy en día por el virtuosismo técnico de los artesanos romanos que trabajaron el vidrio. Son copas frágiles pero con una decoración compleja, por lo que eran un objeto de lujo.

Durante mucho tiempo se ha creído que eran piezas creadas por artesanos anónimos. Sin embargo, una investigación reciente de la arqueóloga e historiadora del arte de la Universidad Estatal de WashingtonHallie Meredith, ha revelado ahora la firma oculta de las diatretas.

Las diatretas son vasos de vidrio de lujo de la Antigüedad tardía. La mayoría están fechadas entre los siglos III y VI d.C. y todas ellas presentan una estructura parecida.

Cuentan con un vaso interior completamente funcional rodeado por una retícula exterior calada, que se une a parte interna mediante pequeños puentes horizontales de vidrio. Esta curiosa estructura crea un bonito efecto, dando la sensación que es un recipiente suspendido dentro de una jaula geométrica. De ahí el nombre de copas de jaula con las que también se las conoce.

Quizás en la época romana eran comunes, pero hasta nuestros días solamente han llegado un centenar de ejemplares. Las que conservamos están, en un 70%, realizados íntegramente en vidrio, sin añadidos metálicos. Y este detalle ya nos puede indicar por qué no se conservan más y por qué estaban consideradas piezas de lujo.

Un trabajo de precisión

Cada copa se realizaba a partir de un único bloque macizo de vidrio, que luego era tallado en frío durante semanas, meses o incluso años.

A diferencia del vidrio más común, no se soplaban sino que se esculpían, una técnica extrema que requería de una gran precisión por parte de los artesanos romanos.

Desde que se han estudiado las diatretas, a partir del siglo XVIII, los expertos han creído que los símbolos abstractos que muestran las copas son únicamente decorativos.

En ellas se pueden ver detalles como cruces, hojas, rombos, formas híbridas, etc, que se colocan sobre o junto a inscripciones con buenos deseos, como Bibe multis annis (“Bebe y vive muchos años”), Vivas feliciter, entre otras.

Generalmente se ha considerado que estas marcas no tenían más función que embellecer las copas.

Marcas de taller

La aportación decisiva de la investigación realizada por la especialista Hallie Meredith ha revelado una novedad. Y es que las marcas quizás tenían otra función además de decorar, la de identificar los artesanos.

Meredith comparó los símbolos de distintas diatretas conservadas en museos europeos y estadounidenses e identificó patrones claros. Por ejemplo, que se repiten símbolos en piezas formales y epigráficamente muy similares. También que existe una distribución geográfica coherente, con motivos que se concentran en determinadas regiones.

Finalmente, ha llegado a la conclusión que estos motivos se planificaban desde el inicio, pues al tallarse a partir de un bloque sólido, el símbolo debía formar parte del diseño original y no añadirse al final.

Logotipos a la antigua

Y todo esto la ha llevado a una conclusión: que los signos funcionan como una escritura imagística, una forma visual de identificar el taller productor de las copas. Dicho de manera moderna, serían algo parecido a nuestros logotipos, pero en versión antigua.

Para llegar a esta conclusión, la autora del estudio ha analizado algunas de las copas diatretas más importantes que se conservan, como las de Colonia o la de Autun.

Las copas de Colonia

En Colonia existen dos diatretas casi idénticas que comparten el mismo símbolo y una inscripción parecida en la que se invita a beber y vivir muchos años.

Una tercera copa hallada en una colección privada presenta las mismas características, por lo que se cree que salieron del mismo taller.

Meredith también ha identificado motivos recurrentes en áreas concretas, como por ejemplo, formas de hoja o rho en ejemplares de Montenegro y Hungría, un símbolo de doble cornucopia en Autun (Francia) o un estaurograma comparable aparece incluso en una lámpara de plata romana, lo que sugiere un lenguaje visual compartido entre distintos soportes de lujo.

En el caso de la copa de Autun, además, se han encontrado restos de ámbar gris, una sustancia carísima que se cree se usó para reparar la copa. De nuevo, la autora cree que el sello del taller garantizaba calidad, prestigio y permanencia.”

 

El último yacimiento arqueológico de Puerto de Mazarrón (Murcia) apunta a una «reocupación» en época bizantina


 Artículo de Miguel Rubio publicado el 20 de enero de 2026 en el diario “La Verdad” de Murcia

“Puerto de Mazarrón da otra muestra de un pasado cargado de histórica. La excavación arqueológica de una parcela frente a la dársena deportiva, aledaña al cuartel de la Guardia Civil, ha sacado a la luz estructuras portuarias y domésticas de épocas romana y bizantina, datadas entre los siglos II y VII d. C. Los trabajos de campo afectan a un solar en el cruce de las calles Comercio y Hernán Cortés donde está previsto levantar un bloque de pisos. Todavía es pronto para saber el alcance y la relevancia de los descubrimientos y si afectarán de alguna forma al proyecto inmobiliario promovido por una constructora local.

La intervención comenzó el pasado mes de octubre y sigue en la actualidad, ya que aún queda por excavar el 25% de la parcela. La información recopilada hasta ahora revela «una compleja secuencia constructiva y arqueológica con diversas fases de ocupación que están ayudando a entender la evolución histórica y arqueológica de este sector urbano». El equipo de especialistas ha documentado una fase inicial entre finales del siglo II y principios del V d. C., cuando se desarrolla una urbanización de «carácter habitacional» con viviendas de muros de mampostería trabada con cal, suelos del mismo material, y alzados de tapial enlucidos en cal y yeso. Los materiales asociados, como la 'terra sigillata africana' y diversas cerámicas de cocina, confirman «una actividad doméstica estable», según la información que maneja el servicio regional de Patrimonio Histórico, encargado de supervisar los trabajos.

Agujeros de poste

Tras un periodo de abandono a comienzos del siglo V, la principal novedad arqueológica descubierta es la identificación de un conjunto de agujeros de poste, que delatarían la presencia de cabañas de planta ovalada o «espacios de trabajo efímeros». Esta ocupación precede a una nueva etapa constructiva, datada entre la segunda mitad del siglo V y la primera del VI, donde se levanta un edificio de planta reticular. Esta construcción aprovecharía materiales arquitectónicos previos y, según los primeros datos, podría haber funcionado como un almacén portuario ('horreum').

A partir de mediados del siglo VI, esas estructuras de almacenaje sufren otra transformación para ser empleadas nuevamente como espacios domésticos. La presencia de ánforas y cerámicas específicas de este periodo permitiría fechar esta reocupación en la segunda mitad del VI hasta inicios del VII coincidiendo con la presencia bizantina en el sureste peninsular.

La aparición de restos en esta parcela era algo esperado ya que se encuentra dentro de un área de protección arqueológica. En este sentido, en las inmediaciones se conservan otros dos enclaves de interés: la factoría romana de salazones (que también funciona como museo) y el conjunto tardorromano de la calle Eras, formado por restos de viviendas y una necrópolis.

Una vez se complete la excavación en el solar de la calle Hernán Cortés, y se estudien todos los restos hallados, Patrimonio Histórico deberá tomar una decisión acerca del futuro del yacimiento y si se puede seguir adelante con el proyecto inmobiliario. En 2022, en otro solar cercano, entre las calles Eras y Corredera, Cultura autorizó desmantelar los restos descubiertos también durante las obras de construcción de un edificio. Se documentó desde una inhumación de cronología tardorrepublicana o altoimperial hasta viviendas y estructuras de almacenamiento de un periodo comprendido entre los siglos VI a VII.”


“Salvemos Caraca”, una campaña ciudadana para evitar que una ciudad romana desaparezca de la Alcarria

 


 

Información publicada en “nuevaalcarria.com” el 15 de enero de 2026 y emitido en el programa “A vivir que son dos días” de la Cadena SER de hoy  17 de enero de 2026.

 “Driebes no pide atención por nostalgia ni por épica vacía. Lo que está en juego es algo mucho más concreto: la posibilidad real de que uno de los yacimientos romanos más relevantes del interior peninsular tenga, por fin, un futuro garantizado. En pleno siglo XXI, la supervivencia de Caraca depende de una decisión que va más allá de la arqueología.



El debate ya no es científico -eso quedó resuelto tras años de excavaciones-, sino administrativo y social. ¿Quién debe asumir la responsabilidad de proteger un patrimonio que trasciende lo local cuando el peso recae sobre un municipio pequeño? Esa pregunta ha activado una respuesta colectiva que empieza a desbordar los límites de la Alcarria.

En ese contexto surge un llamamiento que apela directamente a la ciudadanía como herramienta concreta para desbloquear una situación que amenaza con frenar décadas de investigación y conservación. A partir de ahí, el Ayuntamiento de Driebes ha decidido dar un paso poco habitual en la gestión del patrimonio histórico.

Si te hemos convencido al final del reportaje, descubre cómo puedes colaborar a través de www.hispanianostra.or.

El Ayuntamiento de Driebes ha puesto en marcha una campaña de micromecenazgo con un objetivo concreto y poco habitual en el ámbito del patrimonio: reunir fondos para expropiar los terrenos donde se asienta la antigua ciudad, emplazada en el Cerro de la Virgen de la Muela, y asegurar así su protección, conservación y continuidad científica. 

Driebes tiene 331 habitantes y una ciudad romana bajo sus pies. No es una metáfora, sino el problema real al que se enfrenta este municipio de la Alcarria, obligado a buscar apoyo externo para garantizar el futuro de Caraca, uno de los yacimientos más relevantes del interior peninsular.



La iniciativa, titulada "Salvemos la ciudad romana de Caraca", se desarrollará entre el 19 de enero y el 28 de febrero de 2026 gracias al impulso de la plataforma de Hispania Nostra. El Ayuntamiento y el Equipo Arqueológico Caraca presentarán públicamente la iniciativa. No se trata de financiar nuevas excavaciones ni de impulsar un proyecto turístico inmediato; la prioridad del consistorio es más básica y, a la vez, decisiva: que el suelo pase de una vez por todas a manos públicas.

Las nueve campañas de excavación realizadas desde 2016 han confirmado que Caraca no es un enclave secundario. En el Cerro de la Virgen de la Muela se han documentado termas públicas, un foro, viviendas, un gran espacio funerario y un acueducto de más de tres kilómetros construido en opus caementicium. La ciudad ocupó una posición estratégica sobre los vados del Tajo y aparece citada por fuentes clásicas como Ptolomeo y el Anónimo de Rávena, integrada en la vía entre Complutum y Segóbriga.

Ese valor histórico llevó a que en enero de 2024 el yacimiento fuera declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Sin embargo, la protección legal no resuelve el conflicto de la propiedad: la mayor parte de los terrenos siguen siendo de titularidad privada. Esto limita cualquier intervención a medio y largo plazo por parte del Ayuntamiento, desde la conservación de estructuras expuestas hasta la futura apertura al público. Para una administración local de este tamaño, asumir el coste de las expropiaciones resulta inalcanzable sin el apoyo de la sociedad civil.

Caraca ha generado un notable interés académico y mediático, como demostró en 2025 la exposición celebrada en el Museo de Guadalajara. El enclave ha sido objeto de congresos y publicaciones científicas, pero ese reconocimiento no se traduce automáticamente en recursos para la compra del suelo. El caso de Driebes pone sobre la mesa una realidad frecuente en el medio rural: la desproporción entre el valor del patrimonio nacional y la capacidad de gestión de un pequeño ayuntamiento.

El Ayuntamiento de Driebes y el Equipo Arqueológico Caraca presentarán públicamente la urgencia de esta medida en dos conferencias: el lunes 19 de enero en el Museo de Guadalajara y el martes 20 de enero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. El objetivo es explicar que la alternativa a la expropiación no es la espera, sino el estancamiento de uno de los testimonios más vivos del Imperio Romano en la Península Ibérica.

Las aportaciones para la compra de las parcelas se canalizan a través de Hispania Nostra, acogiéndose a la Ley de Mecenazgo. Esto permite a los donantes deducciones fiscales de hasta el 80% en los primeros 250 euros para personas físicas, y del 40% para empresas. Más allá de los incentivos, el Ayuntamiento insiste en el calado del llamamiento: se trata de evitar que un enclave clave de la Hispania interior quede bloqueado por falta de medios.

Caraca ha sobrevivido a guerras, abandonos y siglos de olvido. Hoy su amenaza no es el expolio, sino algo más prosaico: la imposibilidad de que el Ayuntamiento adquiera el terreno donde se asienta. Driebes ha decidido no resignarse y la respuesta ciudadana dirá hasta qué punto el patrimonio histórico es, de verdad, una responsabilidad compartida.”

 

Recuperan dos esculturas romanas de bronce, cedidas por un estadounidense tras ser expoliadas en el sur e España

 


Artículo publicado en el periódico “Diario de Sevilla” el pasado 8 de enero de 2026.

“La Policía Nacional ha recuperado y depositado en el Museo Arqueológico Nacional dos grupos escultóricos de bronce de la época romana, datados entre los siglo I y II d.C., que fueron expoliados de un yacimiento del sur de España entre los años 2007 y 2008 y subastados en 2012 por varios millones de euros, tras ser blanqueados su origen y su procedencia ilegal.



Las esculturas de bronce de dos niñas, "un rara avis por su notable singularidad debido a su calidad artística y estado de conservación", han sido recuperadas gracias a que un coleccionista estadounidense las ha cedido a España en un "gesto de coherencia y generosidad, donándolas de forma gratuita e irrevocable".

Con anterioridad, estas piezas habían sido expuestas en un museo de EEUU, cedidas por el ciudadano estadounidense propietario de las figuras tras adquirirlas de buena fe en una subasta en 2012. En su decisión de cederlas a España fue clave las gestiones de la Policía para recuperar los bronces, según ha detallado la comisaria jefe de la Brigada de Patrimonio Histórico, Montserrat de Pedro.

"Cada vez que hay un robo o un expolio del patrimonio español, nos roban a todos y trabajamos coordinadamente para su recuperación", ha recordado la directora general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, Ángeles Albert de León, en una rueda de prensa en el Museo Arqueológico Nacional en la que han expuesto las piezas recuperadas.

"Que una escultura de bronce romana llegue a nuestros días es algo extraordinario, por tanto, que lo haga una pareja completa con sus bases de metal incluidas, es absolutamente excepcional", han subrayado los expertos policiales y del Ministerio de Cultura.

A finales de 2023, se inició una compleja investigación tras detectarse diversas publicaciones en la prensa suiza relacionadas con un procedimiento judicial en Suiza, en cuyo trasfondo figuraba la adquisición de las esculturas romanas investigadas.

En concreto, apuntaban a la participación de un ciudadano español que había interpuesto una denuncia por estafa, argumentando que se las habían arrebatado con la excusa de ser restauradas.

Sin embargo, la Policía ha subrayado que en realidad estas esculturas tampoco eran propiedad de este ciudadano español que dijo haber sido estafado por un ciudadano suizo de 51 años y un italiano de 80 años -este último con antecedentes por tráfico de bienes culturales--, ya que las había expoliado previamente en un yacimiento del sur de España.

En su intento de recuperar las obras, el ciudadano español llegó a argumentar que las piezas pertenecían a su familia desde hacía décadas, aportando para validar su versión varias fotografías de los bronces en su domicilio en España antes de fueran restauradas y vendidas al ciudadano estadounidense a través de una casa de subastas en 2012.

Los expertos aún tienen que analizar las piezas para acreditar de qué lugar fueron robadas entre 2007 y 2008, después de permanecer enterradas en tierras de labor.”

 

Aparece un Foro Romano de Barcelona de hace 2.000 años bajo un hotel de la ciudad

  Artículo de Sarah Moreno, publicado el 9 de marzo de 2026 en la web HISTORIA de National Geographic “ Barcelona  es una ciudad construid...