El Latín, patrimonio vivo del género humano, nuestra lengua común

Invitación para aprender latín por parte de la “Schola Latína Europea & Úniversális”

(http://avitus.alcuinus.net/schola_latina/invitatio_es.php)

El latín ha representado durante los últimos tres mil años la más genuina expresión de nuestra cultura común, europea y universal. Fue la lengua de nuestros mayores romanos, como Plauto y Terencio, Cicerón o Virgilio, Séneca y Plinio, además de Estacio y Quintiliano, Marcial o Tácito, Suetonio y Gelio, o posteriormente Ausonio y Claudiano, Amiano Marcelino, Ambrosio o Agustín.

A través de escritores como Boecio y Casiodoro, Gregorio de Tours e Isidoro de Sevilla, el latín consiguió sobrevivir a la caída del Imperio Romano, y siguió usándose durante toda la Edad Media, como lengua del derecho, de la filosofía y de la teología, con su cumbre en Tomás de Aquino.

El latín resurgió con nueva fuerza en el Renacimiento, de la mano del extraordinario florecimiento de las artes y de las ciencias, como vehículo perenne de comunicación entre las naciones, con lumbreras tan dispares como el holandés Erasmo, el polaco Copérnico, el francés Descartes, el inglés Newton, el alemán Leibniz o el sueco Lineo, unidos todos ellos por nuestra común lengua latina.

A pesar de la riqueza de nuestra cultura milenaria, a mucha gente, desposeída de sus raíces por los turbulentos acontecimientos y mezquinas ideologías de los últimos dos siglos, se les ha hecho creer en la actualidad que la lengua latina murió con los últimos romanos.

Desarticular esta mentira, y restituirle a nuestra sociedad el patrimonio cultural común que le es propio, es el propósito de la Schola Latína Európæa & Úniversális.

La Unión Europea, ese magnífico proyecto de paz y prosperidad que siguió a las grandes guerras, parece en los últimos años estar perdiendo empuje peligrosamente, porque nadie se atreve a hacer frente de una vez por todas con decisión a los nacionalismos que nos dividen, ni se ha encontrado la habilidad (o la voluntad) de fomentar el sentimiento real y necesario de que todos los europeos constituimos un solo pueblo. Es perentorio que los europeos tomen conciencia de su unidad cultural, basada en su lengua común. Sólo en una lengua pueden los europeos entenderse como europeos, sólo una puede dar expresión a una vox populi genuinamente europea, a medios de comunicación paneuropeos, y a una verdadera comunidad política de alcance continental, sobre la que se funde la unión política que Europa tanto necesita.

No ha exisistido jamás, ni puede hallarse, otra lengua común europea con base histórica real que el latín. Sin latín no habrá nación europea. Sin latín no hay Europa.

Un número de personas cada vez mayor en nuestros días no ha tenido contacto con la lengua latina durante su educación; y, de entre los que han tenido el latín como asignatura anteriormente, la mayoría han terminado odiándolo, olvidándolo, o ambas cosas. Esto no resulta sorprendente, y no debería conducirnos a sacar conclusiones equivocadas.

En primer lugar, es imposible aprender ni enseñar nada sin una genuina motivación. Aunque el legado de la Grecia antigua es mucho más amplio, además de incomparable e innegablemente más rico, que el de los Romanos, la enseñanza del latín ha estado siempre más extendida que la del griego por la simple razón de fue el latín, y no el griego, la que acabó convirtiéndose históricamente en expresión perenne y única de nuestra cultura común. Profesores y catedráticos de latín se preguntan ahora cómo es que apenas logran motivar a nadie a entregarse al estudio de nuestra lengua, cuando llevan un par de siglos proclamando la mentira de que la latinidad quedó muerta en la remota antigüedad, y se niegan a abrazar su más valiosa virtud, que es su vigencia perenne como nuestra lengua europea y universal.

En segundo lugar, tratar el latín como una lengua muerta y enseñarla como si fuera egipcio, hace la metodología didáctica tan innecesariamente árida que es un milagro que haya alguien que pueda aprender algo en absoluto de esa manera. Profesores y catedráticos no parecen querer recordar que el aprendizaje de lenguas es una capacidad innata de los seres humanos, que debería ser absolutamente natural y fácil tan sólo con que se enseñara la lengua de manera natural, es decir mediante su uso activo, escuchándola y hablándola, como todas las demás lenguas que la gente efectivamente aprende con normalidad. Se empecinan en intentar enseñar la lengua latina a contrapelo de cualquier aprendizaje de lenguas natural, y evidentemente fracasan.

La lengua latina puede aprenderse de manera más agradable, sólida y eficaz, y así se enseña aquí, en la Schola Latina Europæa & Universalis, por profesores motivados y con experiencia, a todo el que la quiera aprender. Se insta encarecidamente a cualquier persona interesada en recuperar la riqueza de su lengua y cultura perenne a que se matricule en uno de nuestros cursos.


Abren al público las salas secretas del monumental Panteón de Agripa, una apertura excepcional que permite explorar las huellas de la Roma imperial


 


Artículo de Erica Couto, publicado en la revista “Muy Interesante” el 10 de diciembre 2025.

“La apertura al público del recorrido “Oltre il Pantheon” ("Más allá del Panteón") marca un hito en el conocimiento del monumento romano más célebre y mejor conservado de la antigüedad. Por primera vez, se podrá acceder a los espacios de la antigua basílica de Neptuno, que habían permanecido cerrados al público durante décadas. Este nuevo recorrido permite comprender el Panteón en su contexto urbano como el centro vivo de un complejo arquitectónico y ritual mucho más amplio, cuya historia se extiende a lo largo de casi dos milenios.

Los ambientes de la basílica de Neptuno resultan esenciales para interpretar tanto la génesis como la evolución del Panteón. Situado justo detrás de la rotonda, este conjunto de salas conserva restos arquitectónicos, fragmentos decorativos, estucos, mármoles y estructuras litúrgicas. La recuperación y musealización de estos espacios, por tanto, ha permitido reconstruir con fidelidad cómo se transformó el entorno inmediato del templo desde la época imperial hasta el periodo contemporáneo.



Durante la visita, es posible acercarse a los elementos que habían quedado descontextualizados a lo largo de los siglos: piezas procedentes de las grandes obras urbanísticas decimonónicas, materiales extraídos del interior de la Rotonda durante las restauraciones litúrgicas y testimonios arquitectónicos del antiguo paisaje del Campo Marzio. Gracias a esta apertura, el Panteón se nos presenta como un organismo complejo, formado por capas superpuestas que explican la historia monumental de Roma.

Entre los elementos más llamativos, figuran los restos de la articulación arquitectónica original de la basílica de Neptuno. Su volumetría y decoración pueden apreciarse mediante modelos tridimensionales y una serie de recursos expositivos de última generación. Así, al caminar por estos espacios, se establece una relación diferente con el monumento.

 

El nuevo itinerario se articula como un relato en el que se combinan materiales arqueológicos, reconstrucciones, proyecciones y recursos digitales. Uno de los elementos más llamativos es el videomapping que se proyecta sobre la pared que separa los espacios de la basílica de los presentes en la rotonda. La proyección consigue, así, descomponer visualmente el muro para explicar la relación entre arquitectura y cosmos, y muestra cómo el famoso óculo del Panteón funcionó como un instrumento solar capaz de medir el tiempo y marcar momentos cruciales del calendario imperial.

Otro de los puntos destacados del recorrido se encuentra en la reconstrucción casi a tamaño real del ciborio altomedieval. Decorada con pavos afrontados, esta pieza vuelve a poder admirarse gracias a una compleja labor de estudio y recomposición. Se incluyen también fragmentos de un antiguo edículo barroco desmontado en el siglo XX y de un afresco que se arrancó en intervenciones anteriores. Su ubicación original se reinterpreta ahora en el contexto de la evolución litúrgica de la iglesia.

 

El Panteón, tal como lo conocemos hoy, es el resultado de una profunda reconfiguración arquitectónica ordenada por el emperador Adriano en torno al año 125 d. C. La tradición atribuye el primer templo, ya desaparecido, al general Marco Agripa en época de Augusto. Con todo, la reconstrucción adrianea transformó por completo su diseño y su significado y lo convirtió en una de las obras maestras absolutas de la ingeniería romana, capaz de fusionar una planta rectangular y un espacio circular mediante un lenguaje innovador que desafiaba la arquitectura tradicional.

La cúpula, de 43,3 metros de diámetro, sigue siendo hoy una proeza técnica. La gradación de densidades en los materiales, el uso de casetones y la ligera variación en el grosor del muro perimetral permitieron levantar la mayor bóveda de hormigón no armado de la historia.

El óculo, único punto de luz del espacio, no solo ilumina la rotonda, sino que también constituye un vínculo directo entre el edificio y el cielo, y un elemento de contacto entre la esfera humana y la divina. La trayectoria solar, proyectada sobre el interior del templo, marcaba determinadas fechas simbólicas cargadas de significado político, como los aniversarios imperiales o festividades vinculadas al culto del soberano.

 

Con la consagración del edificio como iglesia en el 609, bajo el nombre de Santa Maria ad Martyres, se produjo un giro fundamental en la historia del Panteón. Su reutilización como espacio cristiano permitió que la construcción romana se mantuviera casi íntegra hasta la actualidad. La inserción de altares, capillas y estructuras litúrgicas transformó la percepción del espacio sin modificar su arquitectura esencial. En este sentido, el recorrido “Oltre il Pantheon” proporciona una serie de piezas y materiales clave para entender esta evolución. Desde las intervenciones altomedievales hasta los cambios introducidos entre los siglos XVII y XX se vuelven visibles en los fragmentos expuestos.

A través del nuevo itinerario, los visitantes se acercan al Panteón no solo como prodigio arquitectónico, sino también como un lugar donde se cruzan las memorias del poder imperial, el simbolismo celestial, la liturgia cristiana, la tradición artística y la identidad urbana de Roma. Es, en definitiva, un edificio que narra la transformación de la ciudad a lo largo de dos mil años.

 

El recorrido “Oltre il Pantheon” revela que el famoso templo romano no puede entenderse sin su relación con el entorno del Campo Marzio, con sus basílicas, pórticos, áreas ceremoniales y espacios de representación. La apertura de las nuevas salas permite experimentar de primera mano esa conexión urbana y simbólica.

Gracias a la recuperación y exposición de fragmentos, esculturas, estructuras litúrgicas, elementos arquitectónicos y recursos digitales, se ofrece por primera vez una narrativa completa que cubre desde el proyecto adrianeo hasta la adaptación cristiana, pasando por la reconfiguración urbana moderna. El nuevo itinerario constituye una herramienta excepcional para comprender la complejidad histórica del monumento y descubrir una parte de Roma que permanecía invisible incluso para los habitantes de la Ciudad Eterna.”

 

El hallazgo de una pieza en Cartagena permite descubrir a un gobernador romano

 


 

Artículo de Eva Cavas, publicado hoy, 28 de diciembre, en “La Verdad” de Murcia.

“A veces, un objeto que parece irrelevante resulta ser la clave para desentrañar parte de nuestra historia. Esto es precisamente lo que ha ocurrido con una urna, encontrada en 2008 durante la excavación del edificio del Atrio del Parque Arqueológico del Molinete, cuya inscripción ha permitido descubrir a un gobernador romano de la Hispania Citerior en el siglo I a. C. que del que hasta ahora no se sabía nada. Este hallazgo es fruto del trabajo de un grupo de investigadores conformado por la arqueóloga municipal de Cartagena, María José Madrid, José Miguel Noguera, Joaquín Ruiz de Arbulo, Victoria García-Aboal, Izaskun Martínez y Juan Manuel Abascal.

Cuando se descubrió, la parte inferior, que permanecía prácticamente enterrada, se encontraba en mejor estado, pero la superior se había descompuesto en más de 250 fragmentos, algunos del tamaño de una moneda de un céntimo. Para extraerla, excavaron a su alrededor y fueron introduciendo una gasa para envolverla y conservarla con la tierra y los pequeños fragmentos que acumulaba en su interior. «Al principio no sabíamos exactamente qué era, aunque sí éramos conscientes de que se salía de lo habitual. Muy cerca de ella se encontraron también una base y dos asas, que más tarde descubrimos que formaban parte de la misma pieza», comentó Madrid.

Una vez completamente restaurada le hicieron fotografías, la sometieron a difracción de rayos X y otras pruebas físicas para determinar de qué material estaba hecha, ya que era tan frágil que se partía al tocarla y quedaban residuos de polvo en las manos. Fue entonces cuando descubrieron que era una aleación metálica muy pobre de cobre, por lo que era normal que se deshiciera después del incendio del edificio del Atrio y de 2.000 años enterrada.

«Cuando Izaskun Martínez y su infinita paciencia lograron recomponerla, nos dimos cuenta de que el principal interés estaba en la pared del objeto, ya que carecía de borde y estaba terminada en forma circular y con un diámetro suficiente para poder introducir la mano. Una vez limpia, se empezó a ver lo que parecía una inscripción. Este texto fue esencial porque cada uno de los tres renglones que lo componen es un hallazgo que nos cuenta algo más sobre la pieza, su contexto y comitente», explicó la arqueóloga municipal.

En la primera línea se puede leer «Spurius», un nombre poco habitual, «Lucretius», que era el apellido de una familia de gran relevancia política y económica del norte de Roma durante los siglos VI y V a. C., y «Tricipitinus», que es el apodo de la familia y que se pierde casi por completo en el siglo V a. C.; el personaje era cuestor propretor, que era un cargo que se puede equiparar con el de gobernador provincial. «Hasta ahora, de este magistrado no sabíamos nada y no aparecía en los listados de gobernadores de la provincia de Hispania Citerior. Parece ser que debió de sustituir a alguno de ellos en algún momento entre los años 47 y 27 a. C. Por estas fechas hemos deducido que debió estar entre Aemilius Lepidus, bastante conocido porque hay inscripciones suyas en Cartagena, y el emperador Augusto, que reorganizó la provincia en el 27», señaló Madrid.

El hallazgo es muy importante porque no se conocía al personaje y porque ha permitido interpretar mejor otras inscripciones descubiertas en la zona, como las de los lingotes de plomo procedentes del pecio de Mazarrón expuesto en el Arqua, donde se cita a un Spurius Lucretius que debió ser el mismo personaje a un familiar. «Hemos descubierto que estaba dedicado a la explotación de las minas y es posible que su riqueza proceda de allí, lo que, unido a su condición de miembro de una importante familia senatorial itálica, pudo dar lugar a su elección como cuestor propretor».

María José Madrid destaca el trabajo hecho por sus compañeros. «En cuanto Juan Manuel Abascal la vio se dio cuenta de que era una mina, aunque cuando le contamos por teléfono que creíamos leer el nombre del individuo no daba crédito. Este es un trabajo en equipo, pero su participación ha sido clave. Parece mentira que una pieza tan pequeña, que en apariencia parecía tan insignificante, pueda resultar tan importante».

Entre las singularidades de este descubrimiento destaca también el uso que se le daba a esta especie de urna en la antigua Roma. La clave para averiguarlo se encuentra en la última línea de la inscripción, donde los expertos leyeron «[ob] sortes invent(as) fe[cit]», que, junto a los dos renglones anteriores se traduce en «Siendo gobernador provincial Spurius Lucretius Tricipitinus, hijo de Spurius, y como consecuencia de la extracción de las tablillas... hizo...».

«La sortes es una ceremonia de echar a suertes en la que se introduce en una urna una serie de tablillas de madera, hueso o cerámica. De la urna, que puede ser de varios tipos, se extraían las tablillas para elegir a los magistrados o senadores por sorteo. Se empleaba para otras muchas cosas, como sortear lotes de tierra, votar o para conocer la voluntad de los dioses. Fue una práctica muy habitual en los siglos II, II y I a. C., momento a partir del cual se introduce la urna rotatoria, muy similar a nuestros actuales bombos de la lotería», explicó el catedrático de la Universidad de Murcia José Miguel Noguera.

Una de las aportaciones más importantes para interpretar esta urna es la realizada por la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), ya que su Servicio de Apoyo a la Investigación Tecnológica (SAIT) fue esencial para poder leer el texto. «Allí pudimos escanear la superficie de la pieza, letra a letra, y hemos podido terminar de leer por completo la inscripción y así interpretarla. De hecho, de este proceso proceden las fotografías del texto que hemos incluido en nuestro artículo y que son las que realmente demuestran que en esta sítula está escrito lo que nosotros decimos», manifestó.

Este equipo de investigadores ha publicado los resultados de su trabajo en el último número del Boletín del Archivo Epigráfico de la Universidad Complutense de Madrid (2025).”

 

Hallada una necrópolis romana en medio de la vía del AVE en Lorca (Murcia)

 



Artículo de Inma Ruiz, publicado en el diario “La Verdad” de Murcia el pasado 15 de diciembre de 2025.

“Entre la nueva estación de San Diego y el arranque del túnel para el soterramiento de la plataforma del AVE, rodeados de maquinaria pesada, tuneladoras y grúas de gran altura, trabajan desde mayo en un yacimiento una decena de arqueólogos y antropólogos con la ayuda de varios peones. Los restos aparecieron durante la supervisión arqueológica de las obras de construcción del Corredor Mediterráneo y fuentes de la Dirección General de Patrimonio Cultural confirmaron a LA VERDAD de que se trata de una necrópolis de época tardorromana. Es de gran tamaño y la horquilla arqueológica de su existencia se sitúa entre los siglos IV y VI después de Cristo, «aunque no hay datos concluyentes que permitan afinar más esta datación».

Las mismas fuentes indicaron que el cementerio romano se caracteriza por el ritual de inhumación, con los cuerpos depositados dentro de fosas sencillas excavadas en el terreno. A veces se encuentran dentro de ataúdes de madera, que no se conservan, «pero sabemos de su existencia por los clavitos que unían las tablas». En otras ocasiones se enterraba el cuerpo con su sudario, se acompañaba con algún objeto de uso personal o un elemento de ajuar, «aunque en general, muy austeros». Las cubiertas son sencillas, un pequeño túmulo de tierra señalizado en algunos casos por una piedra en la cabecera y están orientadas de este a oeste, algo habitual en este periodo.

El objetivo es «poder realizar una documentación lo más completa posible de este yacimiento» y «aún es pronto para conocer detalles de los resultados de este trabajo», indicó la Dirección General de Patrimonio Cultural, que hace el seguimiento de la excavación. Se analizarán los resultados una vez finalizada la excavación, para la que no precisó fecha, y se garantizará la protección del patrimonio arqueológico, «en este caso en colaboración con los responsables de Adif». Matizaron que «será esta dirección general quien deberá autorizar la continuación de las obras en este sector», donde los trenes irán en superficie antes de iniciar el tramo soterrado.

Este no ha sido el primer yacimiento en las obras del AVE, ya que en los movimientos de tierra en el subtramo Totana-Lorca fue hallada en La Hoya en 2010 una villa romana construida a partir del siglo I después de Cristo, con una superficie de más de mil metros cuadrados.”

Aparece un Foro Romano de Barcelona de hace 2.000 años bajo un hotel de la ciudad

  Artículo de Sarah Moreno, publicado el 9 de marzo de 2026 en la web HISTORIA de National Geographic “ Barcelona  es una ciudad construid...